los hombres no supieron texto: gloria fuertes
música: moncho otero

 

Los hombres no supieron
que hubo hombres que escribieron para ellos.
—Y esto es feo—.
Ni siquiera el Alcalde de Berceo
ha leído de Berceo.
No engañaros.
Ningún pobre de América del Norte,
ningún minero
ha leído a Walt Whitman.
Ningún compañero,
ningún campesino
ningún obrero,
ha leído a Blas de Otero.
¡Neruda! Los esclavos de Chile
no se saben tus versos.
Y los inditos peruanos hambrientos,
no saben quién fue Cesar Vallejo.


músicos y colaboraciones

moncho otero
: voz y guitarras acústicas
marta de la aldea : voz y coros
nacho serrano: guitarra, percusiones, cajón flamenco teclados y bajo eléctrico

poeta


gloria fuertes

madrid 1918-1998

Sus primeras incursiones en el mundo de la poesía fueron en 1936 cuando se presentó al Premio del Centenario de Becquer junto a Leopoldo de Luis y Gabriel Celaya. Celaya ganó el premio y Gloria solía decir que “un muchacho rubio como la cerveza se lo había arrebatado y a cambio les unió la amistad para siempre”.

Gloria Fuertes es poeta de entidad inconfundible con un verso moderno y original desde que esta chula madrileña se inicio en el verso, de tal modo que se convierte en poeta-institución de las vanguardias (véase el Postismo) al tiempo que escribe una poesía que huele a Madrid, sabe a justicia social en muchas de sus composiciones y anda siempre impregnada de amor, con su reverso, y de ternura.

Una poeta de saber popular, con picardía, guiños de malicia, tierna y dulce al tiempo que socarrona y con un grandísimo remate humorístico semejante a Mihura, Tono y Jardiel Poncela.

Gloria Fuertes fue poeta de muchos aciertos y dentro de sus poemas, en general breves, de muchas sorpresas verbales que nos dejan, en una poesía llena de magia y de solidaridad, un sabor de complicidad amiga como diciéndonos: “el mundo no es perfecto y hay que tratar de mejorarlo sí pero con alegría, con amor, viviéndolo intensamente porque es lo mejor que tenemos”.

Sus versos: ya sean postistas, ya populares, de temática existencial, de realismo o intimistas son su mejor poética, la suya, ya que fue capaz de crearse una poética y no todos lo consiguen.

Isla Ignorada (1950); Antología y poemas de suburbio (1954); Aconsejo beber hilo (1954); Todo asusta (1958); Que estás en la tierra (1962); Ni tiro ni veneno ni navaja (1965); Poeta de guardia (1968); Cómo atar los bigotes al tigre (1969); Sola en la sala (1973); Cuando amas aprendes geografía (1993?); Obras incompletas (1980) –recopilación- ;Historia de Gloria (1983) -recopilación- ; Mujer de verso en pecho (1996); Pecábamos como ángeles (1997) –recopilación- ; Glorierias (2002) –póstumo- ;