Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;
entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.
No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa. |
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moncho otero: voz
josé luis serrano: programaciones y guitarra eléctrica
nacho serrano: guitarras acústicas y eléctricas, programaciones, teclados y bajo eléctrico
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| poeta |
ángel gonzález
Oviedo (Asturias) 1925
Estudio Derecho. Ejerció de maestro en los Montes de León y, ya funcionario, vivió en Sevilla, Barcelona y Madrid.
En 1970 viajo a E.E.U.U. y a México. En 1972 comenzó a trabajar como profesor visitante en las Universidades de Utah, Maryland, California (Irvine) y New Mexico. En New Mexico ha enseñado literatura española durante dieciocho años. En la actualidad esta retirado de la enseñanza, vive entre New Mexico y Madrid y visita Asturias regularmente.
Ha recibido los Premios Antonio Machado de Ruedo Ibérico (Francia, 1961), Príncipe de Asturias (1991), Premio Internacional de Salerno (Italia) y Premio Reina Sofía de poesía iberoamericana (1996).
En 1956 publica su primer libro Aspero Mundo, a este siguieron Sin esperanza con convencimiento (1961); Palabra sobre palabra (1965); Tratado de urbanismo (1967); Breves acotaciones para una biografía (1971); Muestra de algunos procedimientos narrativos que habitualmente comportan (1976); Prosemas o menos (1985); Deixis en fantasma (1992); Poemas, edición del autor (1996) y Otoños y otras luces (2001).
Suele decir Angel González que la poesía nunca se justifica por las causas sino por los resultados.
Este gran poeta no renuncia al uso de un lenguaje relativamente sencillo, directo, aun con la tendencia a mayor libertad expresiva es su quehacer siempre de búsqueda y de revelación.
Trata de hacer poesía de su propia experiencia y siempre determinado por la situación y con intenciones que sólo el poema es capaz de revelar. Angel González mira al mundo y, con modulaciones, nos ofrece su propia experiencia referente a la vida y a lo que esta conlleva con amor, con ironía, con sagacidad, con la luz brillante e iluminadora de quien ya es sabio poeta desde la altura de los años. |
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