Mañanicas floridas
del frío invierno
recordad a mi niño
que duerme al hielo.
lope de vega
Vistió la noche, copo a copo,
pluma a pluma,
lo que fue llama y oro,
cota de malla del guerrero otoño
y ahora es reino de la blancura.
¿Qué hago yo, profanando, pisando
tan fragilísimo plumaje?
Y arranco con mis manos
un puñado, un pichón de nieve,
y con amor, y con delicadeza y con ternura
lo acaricio, lo acuno, lo protejo.
Para que no llore de frío. |
josé hierro
madrid 1992-2002
Aunque nació en Madrid, a los dos años se trasladó con su familia a Santander, ciudad a la que permaneció ligado siempre de tal modo que sus cenizas descansan en su bahía y en el pabellón de Hombres Ilustres.
José Hierro estudiaba Peritaje Industrial cuando le sorprendió la guerra civil. Al acabar la contienda fue encarcelado y en 1944, puesto en libertad, se traslado a Valencia, luego a Madrid donde ha pasado su vida viajando siempre que podía a Santander.
Le fueron concedidos los premios, entre otros muchos, Adonais (1947), Nacional de Poesía en dos ocasiones (xxxx y xxxx), Nacional de la Critica en tres ocasiones (xxxx,xxxx y xxxx), Príncipe de Asturias (xxxx), Nacional de las Letras (xxxx), Reina Sofía de poesía iberoamericana (xxxx) y Premio Cervantes (xxxx).
Su primer libro es Tierra sin nosotros (1947), luego vendrían Alegría (1947); Con las piedras, con el viento (1950); Quinta del 42 (1953); Estatuas yacentes (1955); Cuanto sé de mí (1957); Libro de las alucinaciones (1964); Agenda (1991); Prehistoria literaria 1937-1938 (1991); Emblemas neurorradiológicos (1995) y Cuaderno de Nueva York (1998).
La poesía de José Hierro, considerado como uno de los grandes poetas del siglo XX, trata siempre de dar testimonio de la vida y del tiempo que le toco vivir, y lo hace desde el “reportaje” y desde la “alucinación” o entremezclando ambas de modo que, con introspección, va analizando la existencia y reflexionando sobre el tiempo. Alucinación y reportaje le sirven al poeta para mostrar la vida, su vida y la de los otros, desde el dolor y desde la alegría con planos narrativos y directos, envueltos en la niebla del misterio o bien en planos entremezclados, superpuestos, de realidad y sueño.
|